Pujante
y en constante crecimiento, Carhué ha dejado de ser hace
tiempo un pueblo más de la provincia de Buenos Aires para
convertirse en un centro turístico termal visitado por miles
de personas durante todo el año. Su principal destino son
las excelentes propiedades curativas que guarda el lago Epecuén,
espejo formado por una inmensa salina húmeda de más
de 10.000 hectáreas, y cuyas aguas desde tiempos inmemoriales
son altamente recomendables para la salud ya que contienen aluminio,
yodo, sulfato, hierro, cloro y cloruro de sodio, ideales para la
reconstitución del organismo. Son así numerosos los
pacientes de reumatismo, artritis y enfermedades de la piel que
concurren desde hace años a servirse de tales beneficios.
Los baños pueden tomarse en el lago o en los establecimientos
hoteleros de la ciudad, los que en su mayoría cuentan con
piscinas termales y gabinetes terapéuticos para tratamientos
de diverso tipo.
La ciudad de Carhué es cabecera del partido bonaerense de
Adolfo Alsina, y fue fundada el 21 de enero de 1877 por el coronel
Nicolás Levalle. Recibió el nombre de “Llave
del desierto” por ser el punto estratégico de la Campaña
del Desierto, y hasta aquí llegó Adolfo Alsina durante
la presidencia de Avellaneda para la construcción de una
zanja que abarcaría éste y otros partidos con el objeto
de contener las periódicas incursiones de los aborígenes
en la forma de malones. A la vera de la famosa “zanja de Alsina”
se instalaron así, desde 1876 y en adelante, 112 fortines
y una comandancia en cada uno de los pueblos fundados. Hoy, símbolo
de aquella gesta criolla, aún queda en Carhué la reconstrucción
de un pequeño mangrullo a la vera del camino de circunvalación.
En la actualidad, la ciudad destaca sus calles bien anchas, avenidas
y boulevares parquizados. La plaza principal resalta en su sector
central, la estatua del fundador y sobre uno de los laterales, el
añejo “eucalipto fundacional” plantado probablemente
en 1877. Tiene 35 m de alto, 2,5 m de diámetro y fue declarada
referencia histórica. Frente al predio, la Iglesia Nuestra
Señora de los Desamparados, centenario templo de estilo gótico,
y el Palacio Municipal de 1938, destacándose su imponente
torre y su inusual arquitectura art-decó. A pocos metros,
el Museo Regional Adolfo Alsina atesora tres salas reflejando testimonios
del aborigen, de la campaña al desierto y de los antiguos
pobladores. En Colón y 25 de Mayo se levanta la señorial
“Casa de los Intendentes” cuya construcción data
de 1926 y en ella vivieron varios jefes de gobierno locales durante
sus respectivas gestiones.
Para quienes desean disfrutar del aire libre, a orillas del lago
se encuentran los balnearios “El Cristo” y “La
Isla” que cuentan con una espléndida costa de arena
, juegos infantiles, anfiteatro y sector de recreo y camping provisto
de buena arboleda, mesas, bancos, barcitos, sanitarios y duchas
con agua caliente.
Un amplio muelle se prolonga en las aguas hasta el monumento al
Cristo Redentor flanqueado por árboles secos y blancos que
parecen emerger del fondo lacustre. Sobre un recodo se levanta la
singular estatua al flamenco, merced al cuantioso número
de ejemplares que habitan y sobrevuelan las aguas del lago. Además
de tomar un saludable baño, en el lago también se
puede practicar windsurf, canotaje y motonáutica. No sólo
la franja costera provee sitios para acampar o pasar el día,
sino también a corta distancia se puede disfrutar “La
Chacra”, un frondoso bosque de 46 hectáreas bien regado
de eucaliptus, álamos, acacias, pinos, cedros, paraísos
y cipreses, recorrido por el zigzagueante brazo del arroyo Pigué.
Hay cómodas instalaciones y servicios para los acampantes.
Los amantes de la pesca encontrarán a solo 10 km el dique
de contención de la laguna Del Venado, en el paraje “Rolito”,
cuyo acceso es gratuito y se puede practicar la pesca deportiva
del pejerrey, de costa o embarcado.
“Donde las aguas curan”, reza un cartel, pero Carhué
es mucho más que eso, por sus variados atractivos, sus páginas
de historia y su armonioso casco urbano. Salud y recreación
se combinan en esta apacible localidad, frecuentada por numerosos
visitantes de todo el país que vienen en busca de distintos
tratamientos y, a la vez, de tranquilidad y de las bondades del
paisaje. |