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Año XXXVIII | Edición 403 - ABRIL 2006 | Argentina
  Fin de Semana  
  Carhué  
  Termas del Epecuén  
  Las excelentes propiedades curativas de las aguas del lago Epecuén son aprovechadas todo el año por miles de visitantes. Actividades al aire libre.  
  Textos: MARCELO RUGGIERI  
     

Pujante y en constante crecimiento, Carhué ha dejado de ser hace tiempo un pueblo más de la provincia de Buenos Aires para convertirse en un centro turístico termal visitado por miles de personas durante todo el año. Su principal destino son las excelentes propiedades curativas que guarda el lago Epecuén, espejo formado por una inmensa salina húmeda de más de 10.000 hectáreas, y cuyas aguas desde tiempos inmemoriales son altamente recomendables para la salud ya que contienen aluminio, yodo, sulfato, hierro, cloro y cloruro de sodio, ideales para la reconstitución del organismo. Son así numerosos los pacientes de reumatismo, artritis y enfermedades de la piel que concurren desde hace años a servirse de tales beneficios. Los baños pueden tomarse en el lago o en los establecimientos hoteleros de la ciudad, los que en su mayoría cuentan con piscinas termales y gabinetes terapéuticos para tratamientos de diverso tipo.

La ciudad de Carhué es cabecera del partido bonaerense de Adolfo Alsina, y fue fundada el 21 de enero de 1877 por el coronel Nicolás Levalle. Recibió el nombre de “Llave del desierto” por ser el punto estratégico de la Campaña del Desierto, y hasta aquí llegó Adolfo Alsina durante la presidencia de Avellaneda para la construcción de una zanja que abarcaría éste y otros partidos con el objeto de contener las periódicas incursiones de los aborígenes en la forma de malones. A la vera de la famosa “zanja de Alsina” se instalaron así, desde 1876 y en adelante, 112 fortines y una comandancia en cada uno de los pueblos fundados. Hoy, símbolo de aquella gesta criolla, aún queda en Carhué la reconstrucción de un pequeño mangrullo a la vera del camino de circunvalación.
En la actualidad, la ciudad destaca sus calles bien anchas, avenidas y boulevares parquizados. La plaza principal resalta en su sector central, la estatua del fundador y sobre uno de los laterales, el añejo “eucalipto fundacional” plantado probablemente en 1877. Tiene 35 m de alto, 2,5 m de diámetro y fue declarada referencia histórica. Frente al predio, la Iglesia Nuestra Señora de los Desamparados, centenario templo de estilo gótico, y el Palacio Municipal de 1938, destacándose su imponente torre y su inusual arquitectura art-decó. A pocos metros, el Museo Regional Adolfo Alsina atesora tres salas reflejando testimonios del aborigen, de la campaña al desierto y de los antiguos pobladores. En Colón y 25 de Mayo se levanta la señorial “Casa de los Intendentes” cuya construcción data de 1926 y en ella vivieron varios jefes de gobierno locales durante sus respectivas gestiones.
Para quienes desean disfrutar del aire libre, a orillas del lago se encuentran los balnearios “El Cristo” y “La Isla” que cuentan con una espléndida costa de arena , juegos infantiles, anfiteatro y sector de recreo y camping provisto de buena arboleda, mesas, bancos, barcitos, sanitarios y duchas con agua caliente.

Un amplio muelle se prolonga en las aguas hasta el monumento al Cristo Redentor flanqueado por árboles secos y blancos que parecen emerger del fondo lacustre. Sobre un recodo se levanta la singular estatua al flamenco, merced al cuantioso número de ejemplares que habitan y sobrevuelan las aguas del lago. Además de tomar un saludable baño, en el lago también se puede practicar windsurf, canotaje y motonáutica. No sólo la franja costera provee sitios para acampar o pasar el día, sino también a corta distancia se puede disfrutar “La Chacra”, un frondoso bosque de 46 hectáreas bien regado de eucaliptus, álamos, acacias, pinos, cedros, paraísos y cipreses, recorrido por el zigzagueante brazo del arroyo Pigué. Hay cómodas instalaciones y servicios para los acampantes. Los amantes de la pesca encontrarán a solo 10 km el dique de contención de la laguna Del Venado, en el paraje “Rolito”, cuyo acceso es gratuito y se puede practicar la pesca deportiva del pejerrey, de costa o embarcado.
“Donde las aguas curan”, reza un cartel, pero Carhué es mucho más que eso, por sus variados atractivos, sus páginas de historia y su armonioso casco urbano. Salud y recreación se combinan en esta apacible localidad, frecuentada por numerosos visitantes de todo el país que vienen en busca de distintos tratamientos y, a la vez, de tranquilidad y de las bondades del paisaje.

     
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