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Año XXXVIII | Edición 403 - ABRIL 2006 | Argentina
     
  TECNICAS DE PERROS  
La dieta de los grandes  
Cómo evoluciona el peso del cachorro. Importancia de un correcto aporte de nutrientes. Deformación y otros problemas por mala alimentación.
Por Gabriel Yabo *
     
Un capítulo especial en el crecimiento de los caninos, desde que nacen hasta que llegan a su tamaño adulto, lo constituyen todas aquellas razas que son de talla grande o gigante. La particularidad de estos perros es que en un lapso relativamente corto (algo más del año) deben alcanzar la estatura y el tamaño que los acompañarán durante el resto de su vida. Si bien el mismo tiempo es el que tardan los perros de talla pequeña o mediana, la diferencia reside en que en estos últimos la cantidad de materia prima (alimento) que incorporan es menor, al igual que la velocidad de crecimiento, con lo que no suelen presentarse tantos problemas si se los expone a una alimentación inadecuada.
En las razas grandes los principales inconvenientes que podemos encontrar son los de tipo osteoarticulares, debido a una alta velocidad de crecimiento del esqueleto, la que debe ir acompañada de una adecuada alimentación. De otra forma los huesos pueden crecer en forma defectuosa, dando lugar a problemas que con el tiempo tienden a agravarse, comprometiendo la capacidad de movimiento del animal. La salud de un perro adulto está en relación directa con el buen desarrollo que haya tenido de cachorro, y esto, a la vez, estrechamente relacionado con la alimentación y el ejercicio que realice. De la misma forma, un perro tendrá más chances de ser un animal emocionalmente equilibrado si durante esa misma etapa se lo expone a distintos y variados estímulos para que resulte un animal social y pueda convivir con la familia sin sobresaltos.
Con respecto a la alimentación, la podemos dividir en tres etapas bien diferenciadas. Una primera que va desde el nacimiento hasta el destete; la segunda, desde el destete hasta completar el cambio de dentición; y la tercera que dura hasta que se produce el cierre de los cartílagos de crecimiento, lo que ocurre alrededor de los 15 meses de edad. Durante el amamantamiento es la madre la encargada de brindar los aportes de energía, proteínas y minerales que el cachorro necesita. Para lograrlo, es el propietario quien debe proveerle una dieta adecuada para que cumpla bien su función. Por lo general, con el aporte de una alimentación destinada a cachorros desde el mes de preñez hasta el destete suele ser suficiente, pero como no todos los casos son iguales es conveniente consultar con el veterinario.
Los cachorros nacen con unos 500 g en promedio, y aumentan entre 80 y 140 g por día, por lo que alcanzarán la mitad de su peso adulto hacia los cinco meses de edad. Desde el destete hasta esta fecha su dieta no debe ser muy dura, pudiéndose ablandar con caldos. Además, tiene que ser rica en energía, equilibrada en minerales y racionarse de tal forma que el can no caiga en exceso de peso. Lo ideal es acatar la indicación del médico, porque de otra forma podría perjudicársele el aparato músculo esquelético. Una manera de controlar si la ración es la adecuada es llevar controles del peso semanales. Si a los cinco meses supera el cincuenta por ciento de su peso adulto se deberá ajustar la ración. Pasado este tiempo, y hasta el año y tres meses, nos encontramos con la última etapa de crecimiento, que se caracteriza por ser más lenta. El can ya cuenta con toda su dentadura definitiva y su aparato digestivo preparado para asimilar cualquier alimento. Acá hay un desarrollo mayor de la masa muscular que de hueso, porque el perro realiza –debería hacerlo– ejercicios regularmente. Durante esta etapa su alimento debe contener, por lo menos, un cincuenta por ciento más de energía que la que consumirá cuando sea adulto.
Más allá de todo lo expuesto, es importante respetar una rutina en el manejo de los cachorros: el horario y el lugar de alimentación deben ser siempre los mismos. En cuanto a la cantidad de veces: tres comidas diarias hasta los seis meses de edad, y dos de ahí en adelante. Siempre darle después de que haya comido la familia, para que capte quién es el jefe. Hacerlo de esta manera ahorrará inconvenientes en el futuro, sobre todo si se trata de razas con carácter. La mayoría de los amos suelen comentar que la “infancia” de los canes se pasa muy rápido. Es por eso que conviene estar informado y no desprevenidos si nos toca vivirla.
*Médico veterinario.
     
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