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Año XXXVIII | Edición 403 - ABRIL 2006 | Argentina
  TECNICAS DE CANOTAJE  
  Cockpits más confortables  
Cómo acondicionar el habitáculo para que resulte más cómodo en largas travesías. Accesorios económicos e ingeniosos que dan buenos resultados.
Por Patricio Redman*
     
Para muchos kayakistas y canoeros, pasar varias horas remando resulta una experiencia desagradable y hasta a veces dolorosa por las incomodidades de los habitáculos. Los cockpits –asientos, apoyapiés y regalas– mal diseñados o imperfectamente terminados provocan escoriaciones, sobre todo en la zona lumbar y la cadera, debido al constante movimiento de rotación del cuerpo al momento de traccionar la pala. Esto casi siempre sucede porque el cockpit no es lo suficientemente confortable, o bien su diseño presenta deficiencias. También puede ocurrir que el tamaño del asiento y del habitáculo no sean los adecuados para la envergadura física del palista. Para hacer honor a la verdad, en nuestro mercado –salvo alguna excepción– los cockpits son estándares y muy básicos si los comparamos con los asientos de kayaks importados, como el Prijón, Dagger o los de la firma P & H, por citar algunos ejemplos.
Los asientos locales están construidos en PRFV (plástico reforzado con fibra de vidrio), en general con riñonera rígida también de fibra, y en el mejor de los casos con riñonera de tela. Además, son cockpits de tamaño fijo, es decir, vienen de una medida estándar, a diferencia de lo que ocurre con los kayaks extranjeros donde se ofrecen versiones de varios tamaños (grande, mediano, chico) para satisfacer las características físicas de los usuarios. En nuestro medio los cockpits de la mayoría de las embarcaciones fueron diseñados para palistas de no más de 1,90 m de altura y 90 kg de peso. Por eso, remeros de mayor altura o peso tienen serias dificultades para encontrar asientos cómodos, e inclusive hallan problemas para estirar bien las piernas. Por lo tanto, en nuestro medio siempre el palista debe adaptarse al cockpit, cuando debería ser todo lo contrario. Además, ningún modelo viene con algún tipo de acolchado o material que nos aísle de la rigidez de la fibra. El uso de este tipo de asientos trae frecuentemente, después de un par de horas de remo, dolores en la cadera y zona lumbar, y también calambres (por presión del nervio ciático). De ello deriva que en la mayoría de los casos el propio aficionado ponga manos a la obra para hacerlo más “habitable”.
En general, a fin de solucionar este problema muchos agregan diferentes tipos de acolchados que pegan en la zona lumbar, asientos y laterales de la regala. Algunos utilizan goma eva o espuma, otros emplean placas de poliuretano expandido, y en los modelos de kayaks con asientos realmente deficientes unos cuantos optan directamente por reemplazarlos. Acciones todas que resultan muy lógicas porque , contra lo que algunos suponen, los puntos de apoyo para impulsar el kayak se sitúan en el asiento, el apoyapiés y, en menor medida, la riñonera lumbar. Por lo tanto, remar en un asiento incómodo hace imposible sostener un ritmo de palada aceptable por un par de horas y, además, es una invitación a lesionarse la espalda.
A sabiendas de lo expuesto, la firma Nitces (Tel. 4252-4031) –que desarrolla accesorios para kayaks y canoas– presentó un nuevo diseño de asiento removible, denominado “asiento anatómico para kayak” (costo: $ 80), cuyas principales virtudes son: robusta construcción en cordura/poliéster 600, y extrema confortabilidad y ergonometría, que se logra con el relleno de celda cerrada de polietileno de dos milímetros. Diseñado por César Colombo, veterano kayakista de slalom, el asiento resulta liviano (pesa 800 gramos), muy anatómico y otorga un mejor agarre en el cockpit, porque reduce los espacios entre el asiento del kayak y la cadera. El modelo en cuestión se sujeta al cockpit mediante las cintas regulables de la riñonera, y tiene en la base dos anclajes anchos de velcro que se pegan para impedir el deslizamiento. Además, puede adaptarse a cualquier cockpit de kayak, tanto de slalom como de travesía, por lo que se perfila como un buen complemento para los remeros compulsivos.
* Instructor de canotaje.
     
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